Obras de Jesús en el Cielo
Por Valente Rodríguez
 

 

Introducción:
         
Nos beneficia saber a qué se fue Cristo al Cielo. Fácilmente podemos percibir que la gloriosa condición de Jesús ya resucitado lo hacía más a la medida para el Cielo que para la Tierra.

Jesús se fue glorioso a los Cielos
        Ya que el Rey había entrado al mundo por medio de un nacimiento virginal, Mateo 1:18-25, como correspondía a su divinidad, él partió de esta tierra con una salida adecuada a Su poder y gloria. Él  ascendió a los cielos frente a sus apóstoles, Hechos 1:9-11. Allí quedó afirmada e ilustrada la manera visible en que volverá. Su ascensión fue una manera muy pertinente de terminar Su visita a esta tierra.

Jesús se fue para enviar al Espíritu Santo
        ¿Qué razones habrá tenido Dios para que el Espíritu Santo no pudiera venir sobre los apóstoles si Cristo no lo enviaba? No sabemos. Pero Cristo dijo que si él no se iba, el Espíritu Santo no vendría sobre los apóstoles, Juan 16:7. Yendo Jesús, lo enviaría. Por eso Jesús dijo que nos convenía que Él se fuera.

Jesús se fue para interceder por nosotros
        Siempre nos da confianza tener un abogado, porque que él nos defiende, porque él nos representa mejor que nosotros a nosotros mismos. “¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”, Rom. 8:34. Qué alivio para el cristiano caído poder obtener la reconciliación por medio de ese abogado, 1 Juan 2:1.

Jesús se fue para hacernos madurar
      
Hoy no tenemos la  presencia tangible de Jesús. El Señor está con nosotros hasta el fin del mundo, Mateo 28:20, pero no lo vemos todavía. Esto nos beneficia porque nos hacer madurar. Los obreros que sólo hacen trabajo mientras el patrón está presente, no son responsables. Debemos trabajar también cuando el Jefe está lejano, sin embriagarnos ni herir a los criados, como hizo el siervo malo, Luc. 12:45-46.

Jesús se fue para darnos esperanza
       
La esperanza que se ve no es esperanza, dijo el apóstol Pablo, Rom. 8:24. Uno de los propósitos de la vida cristiana es esperar a Jesucristo, 1 Tes. 1:10. Un día le veremos tal como él es, y esa esperanza nos purifica, 1 Juan 3:2,3.  


Jesús se fue para volver con gloria

        Corresponde a la gloria y autoridad de Cristo volver de manera majestuosa. Cristo volverá acompañado por los ángeles de su poder, 2 Tes. 1:7-8. Todo ojo le verá, Apoc. 1:7. Vendrá para hacer el Juicio Universal, Mat. 25:31-46.


Conclusión:
         
Bien dijo el Señor Jesús que nos convenía que él se fuera al Cielo, Juan 16:7. Estemos conformes con Su ausencia. A la vez, esperemos con gusto (“amemos”) su regreso, 2 Tim. 4:8. Estemos preparados, porque él viene para resucitar a los muertos, Juan 5:28,29, para hacer el Juicio Final, Mat. 25:31-46, y para darnos reposo con los fieles, 1 Tes. 1:7.  
 

 
 

A la página principal